
Visitar el castillo de Olite y pasear por sus estancias hace que te sumerjas en la España medieval, época de esplendor y cuna de las más apasionantes historias de nuestro país.
Se trata de un magnífico palacio del siglo XIV mandado construir por el Rey Carlos III “El Noble”, perfecta y cuidadosamente reformado por el Gobierno a principios de este siglo y emblema del viejo Reino de Navarra.
Recomendamos positivamente la visita guiada, compuesta por una parada inicial en la Iglesia de Santa María La Real de Olite, del gótico inicial, pequeña, coqueta y con un retablo suntuoso. La visita continúa con un paseo por las principales estancias del palacio: las habitaciones del Rey y de la reina, antaño adornadas con tapices y techos de madera, las torres con sus grandes vistas, la capilla de palacio y la visita a su maravilloso jardín, situado en la planta superior.
Gracias a la documentación conservada, se sabe que en el castillo había jirafas, leones, ardillas, papagayos, lobos y un largo etcétera de animales, y que además, el rey traía de sus viajes plantas y árboles exóticos.
Sin duda, Olite es de obligada visita para cualquiera que tenga curiosidad por conocer la vida de sus reyes, sus intrigas, modernidades y excentricidades. No en vano, en algunas estancias del palacio se conservan restos de tuberías de agua caliente, algo al alcance de muy pocos en esa época.
Por todo ello, anímate y visita Olite, no te defraudará.
